Es muy difícil que una persona - ya sea un adulto, pero mucho más si se trata de un niño- progrese en cualquier área si no está en un ambiente en el que se relaciona con otras personas que "saben" de esa cuestión, que "hablan" de ella, que se "plantean interrogantes"... y, en general, que la tienen presente en alguna medida. Ésta es sólo una de las razones de la importancia de trabajar con las familias y con las comunidades de la zona, del vecindario...
Cuando lo que se enseña en el colegio no se relaciona con las preocupaciones del entorno próximo de los niños y niñas, es comprensible que no se suscite la suficiente motivación y que no se consiga el óptimo nivel de aprendizaje. Esto lo detectamos cotidianamente y forma parte de las preocupaciones del profesorado. Más aún cuando los valores imperantes en el entorno no sólo son diferentes, sino que llegan a ser contradictorios...

En el ámbito de las tecnologías y de las nuevas vías de interacción social, la forma de avanzar
más y mejor, es tratar de hacerlo con el grupo de referencia, con la comunidad.
más y mejor, es tratar de hacerlo con el grupo de referencia, con la comunidad.
Llevándolo incluso al reducido terreno de aprender a manejar cualquier artefacto tecnológico, vemos lo difícil que es hacerlo uno mismo, por ejemplo, mediante el uso exclusivo del manual de instrucciones. Pero si se convive con personas que se interesan por el mismo aprendizaje, cuando uno "se atasca" en algo, siempre hay otro que sabe solucionarlo… Incluso cambia la noción de "experto" y "novato". Cualquier persona "recién llegada" al uso del móvil puede conocer todos los detalles sobre el envío de mensajes y ayudar a otro en ese aspecto. Sin embargo, es posible que la misma persona desconozca otras muchas cuestiones sobre cómo guardar teléfonos en la agenda, por ejemplo, que otro usuario, que quizá nunca ha enviado mensajes, sí sabe hacer perfectamente. Quien se haya iniciado en el uso del ordenador habrá podido disfrutar de esta experiencia de intercambio y apoyo mutuo que favorece tanto la colaboración, y que, desde luego, pone de manifiesto cómo aprendemos mucho más gracias a la interacción con quienes están a nuestro alrededor.
Hay otros aspectos del proverbio citado en este epígrafe que podríamos comentar. En este momento, lo tomamos como marco para animar
al profesorado de los centros a embarcarse y embarcar a las familias en procesos de colaboración en torno al uso reflexivo de las tecnologías, de forma que se promueva una mejora del aprendizaje de todas las personas implicadas y, más importante aún, que se participe conjuntamente en el debate sobre las nuevas formas de vida y de relación humana que, nos gusten más o nos gusten menos, se están desarrollando a nuestro alrededor.
http://www.educa.madrid.org/portal/c/portal/layout?p_l_id=115.1
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